Hoy es una realidad que la evolución del deporte colombiano ha batido a sus rivales sudamericanos y luchará por encabezar al deporte latinoamericano tras la justa veraniega de Río.
El primer aviso vino en los Centroamericanos y del Caribe de San Salvador en 2002 cuando asaltaron la tercera plaza del medallero a costa de Venezuela, desde entonces no perderían el podio. Luego vino el Sudamericano de Buenos Aires en 2006 donde brillaron en casi todo.
Sin embargo el golpe definitivo en América del Sur lo asestaron en Medellín 2010 cuando rompieron el récord total de preseas en una sola edición, alcanzando la sorprendente cifra de 374 medallas. El asalto final a México y Cuba en el norte se planea para Barranquilla 2018.
Pese a que las potencias continentales EEUU, Canadá y Brasil aún están lejos para Colombia y los últimos medalleros en juegos Panamericanos así lo dictan, la distancia se han reducido.
La próxima edición en Lima parece ser el contexto idóneo para competir mano a mano contra Cuba en cosechas doradas y terminar de despojar a la Argentina, México y Venezuela de sus fútiles triunfos regionales incapaces de traducirse en competitividad internacional.
El deporte colombiano de élite apunta a pulir las disciplinas en las que son competitivos al máximo nivel y desarrollar el deporte en lo que podrían llegar a convertirse en rivales de cuidado. Buscan tener un alcance global en lo que se trazan como objetivo.
Dejando de lado los históricos esfuerzos individuales del talento latinoamericano y la trascendencia cíclica del deporte congénito en nacionalismos ilustres como el fútbol, voleibol y baloncesto tanto argentino como brasileño o el béisbol y el boxeo en Mesoamérica y el Caribe.
Fuera de Cuba donde el deporte es una cuestión de Estado. Son contadas las disciplinas que en América Latina cuentan con una estructura para su competitividad mundial. Ejemplos hay pocos México logró desarrollar una tradición en disciplinas como el Taekwondo y los saltos acuáticos, pero dejó perder la marcha y la equitación.
En mayor o menor medida son los casos de la vela Argentina, los velocistas dominicanos, el tenis chileno y el voleibol femenil peruano. Todos esfuerzos puntuales similares a los de Claudia Pool, Jefferson Pérez y Rubén Limardo.
Sin embargo el modelo colombiano parece concentrarse en sus fortalezas: el ciclismo, el patinaje y la halterofilia; después en sus pasiones el fútbol y el boxeo; para después invertir en sus oportunidades atletismo, el tiro y las artes marciales.
No dudemos que pronto incursionen con éxito en disciplinas antes desconocidas para ellos como los saltos acuáticos y el béisbol donde sus naciones rivales con biotipos e infraestructura similares han cosechado triunfos.
Otra ventaja real respecto a sus competidores argentinos y mexicanos es la riqueza genética colombiana que destila igual capacidad y destreza atlética como Nairo Quintana o Mariana Pajón que deportistas de la envergadura y potencia física de Catherin Ibargüen o Jakeline Rentería.
El trabajo comprometido de una estructura deportiva bien distribuida entre Gobierno, iniciativa privada y sociedad arroja innumerables prospectos, que tras pasar por los programas sociales de captación de talento, prosiguen su desarrollo profesional con capital privado o becas públicas.
Hace apenas tres décadas los principales valores del deporte colombiano se asociaban con el narcotráfico y la sangre joven se derramaba en el campo, las selvas y las ciudades, presa de la delincuencia organizada.
Su episodio más álgido vino después de la Copa del Mundo FIFA 1994, un autogol culminaba con las esperanzas de trascender de la generación dorada del fútbol colombiano, y también marcaba el destino trágico de una vida.
Sin embargo el deporte colombiano daría vuelta a la página y abanderado por el mismo fútbol, usando a México como trampolín, ganaría su primera Copa América en 2001, así el futbolista colombiano se revaloró y continuó su éxito.
Solo en el mercado de verano anterior fueron negociados 46 futbolistas cafetaleros en las mejores ligas del mundo. Como dato comparativo solo en ese 2015 se superó la cifra total de futbolistas mexicanos fichados en ligas profesionales internacionales durante lo que va de la década (38).
En sus primeras dieciséis participaciones en Juegos Olímpicos, Colombia logró 9 medallas. En las últimas dos ediciones consiguió 10. Tras la histórica participación en Londres 2012, el presidente Juan Manuel Santos alabó el programa “Supérate” que vincula a 300 mil jóvenes del país con alguna disciplina y fortaleció la institucionalidad del deporte al elevar el Consejo Administrativo del deporte a Ministerio.
El país organizó los Juegos Sudamericanos en 2010, la Copa del Mundo FIFA sub-20 en 2011 y luego los Juegos Mundiales en Cali en 2013. Organizará sus segundos Juegos Centroamericanos y del Caribe de las últimas 4 ediciones y Bogotá perdió ante Toronto la candidatura de los recientes juegos Panamericanos.
Según cifras del Gobierno se han invertido cerca de 150 millones de dólares en infraestructura, eventos y apoyos para atletas en los últimos años rumbo al ciclo que culminará en Brasil el próximo agosto.
Prestigiosas firmas internacionales como SportsIlustrated y Gracenote Sports coinciden en que Colombia obtendrá al menos tres oros en Río de Janeiro con Mariana Pajón, Catherine Ibargüen y Fernando Gaviria, además pronostican otra posibilidad para Yuri Alvear.
Tres oros que superan por mucho los pronósticos para Argentina (oro en Hockey femenino), México (alguna final en Taekwondo) y Venezuela (posibles bronces en triple salto y boxeo).
Solo queda por delante Cuba asida a su meritorio e histórico boxeo (4 oros pronosticados), sin embargo solo en expectativa ya que en protagonismo los optimistas sudamericanos esperan notables resultados en fútbol, judo y levantamiento de pesas.
El deporte cafetero a dado un salto cualitativo de forma progresiva que espera su confirmación en Río con un desarrollo metódico, bien encausado y sobre todo redituable, un ejemplo para Latinoamérica que debería apuntar a la colombianización de su deporte.
7/26/2016
6/28/2016
Invasiones bárbaras
Roma y Constantinopla fundamentos
del mundo civilizado que estructuraron la base de la democracia, la lengua y el
derecho entendían aquello ajeno a sus formas como barbarie, cualquier cultura
que no se expresara en latín equivalía a una sociedad primitiva.
También fue en Roma donde la
espectacularización de sus hazañas bélicas, comenzó a representarse en teatros
o circos para dar a conocer al pueblo versiones favorables de hombres
transformados en guerreros, guerreros elevados a héroes y héroes convertidos en
mitos.
Pierre de Coubertin hace dos
siglos como buen pedagogo encontró en dicha espectacularización una forma
sensata y pacífica de confrontar naciones utilizando a “paladines y campeones”
en justas deportivas.
Pero fueron los británicos
quienes comenzaron con los principios de identidad colectiva corriendo detrás
de un balón. Luego llegó la FIFA que engloba más asociaciones que países miembros
de la ONU. En 1973 Jaggermeister puso el último clavo patrocinando la camiseta del Eintracht
Braunschweig.
El mundo incivilizado y convulso
de hoy convirtió al deporte en negocio y el “Panem et circenses” deleita una
sociedad insaciable de efímeros próceres o indignos traidores de la patria.
El fútbol formateado a producto busca
generar mucho en poco tiempo, no entiende de procesos ni cualidades, mientras
entretenga a las masas sedientas todo es valido. El aficionado un desnutrido
intelectual asume con gusto el papel de consumidor y juzga con el pulgar la
“vida o la muerte” de un simple futbolista.
En el fútbol belicista de hoy el
nacionalismo pasa por un balón y el patrioterismo confunde a aficionados,
futbolistas y medios. El fútbol siempre exageró la vida y la FIFA exageró al
fútbol.
La afición ante sus frustraciones
cotidianas encuentra en terreno fértil el sitio ideal donde desatar sus
sentimientos más primarios, y polarizan sin mínimo análisis a vencederos y
perdedores a partir de un resultado concreto, como si la vida misma solo
tuviera fracasados y exitosos.
En el peor de los escenarios imbéciles
emocionales (Jorge Valdano, 2014) toman las calles, tribunas y
bares transformando un espectáculo lúdico en batallas campales entre
barrios, ciudades o países, y así demostrar que son mejores guerreros que los
once soldados que los representaron en el césped.
La confusión también empapa a los
futbolistas quienes al convertirse en millonarios precoces (Marcelo Bielsa, 2011) pierden sentido de
la realidad y se convierten aparentemente en mejores personas que médicos,
bomberos o maestros por patear un balón con pertinencia.
Cuando son elegidos para defender
la bandera se colocan sus armaduras Nike o Adidas, para con fervor y lágrimas
en los ojos, entonar el himno nacional y alistarse soberbios para combatir por un
territorio o la libertad de su nación.
Luego llegan los medios que
parten del sentido pecuniario de grupos de interés, son jueces y parte,
ponderan el análisis de lo
extracancha, se aprovechan de la histeria de la grada y espectacularizan un
fútbol trastornado lleno de celebridades convirtiéndose en el monitor de
banales conductas colectivas.
Las oligarquías del negocio pensaron con arrogancia que
podían mantener concentrado el poder que se liberó en
sociedades sobreinformadas, multiculturales e interconectadas. Con la debilidad
de las instituciones las audiencias confusas señalan a pibes de 25 años como
inocentes o culpables de la suerte de un país.
Lionel Andrés Messi Cuccitini quien como adolescente expatriado se inyectaba las piernas para
intentar llegar a los 160 centímetros, termina hoy siendo el blanco de crisis
institucionales, complejos contextos económicos e irracionales ataques
colectivos por fallar un penal en el negocio llamado fútbol.
Otros adinerados, soberbios y
desorientados futbolistas encuentran en la vorágine del lucro espacios para
dejar de competir a conveniencia. Como si un policía pudiera elegir entre
trabajar un día y otro no. O como si un médico a mitad de una compleja
operación pudiera desistir y "dejarse perder por siete goles".
Los principios de identidad de
una colectividad ayudan a su sentido de pertenencia. La identificación común causa afinidades, sin embargo
cuando sus percepciones están contaminadas y mal entendidas son como una
enfermedad que se extiende hasta la endemia.
Cuando el principio fundamental era
una apología heroica para las multitudes con matices metafóricos sobre un gran
logro deportivo, estos se reconocen con admiración, Islandia o
Leicester son ejemplos recientes de ello. Hoy la exigencia en la sociedad
reinventa discursos propios y los refleja sinsentido en 90 minutos con nulo o precario juicio.
Los mensajes que surgen de
diarios, revistas y programas alimentan en su gran mayoría una pasión desbocada
y ficticia. La fascinación por el talento antes conmovía, hoy se admira solo el
éxito, que además alude solo al gran ganador y omite al resto, incluso finalistas o esfuerzos de progreso
monumentales.
1/13/2016
Seaan Pen
Una entelequia en el fenotipo mexicano hace que por envidia o por abierta ignorancia primero se califique una escaleta videograbada como entrevista y luego se juzgue a sus autores, dos actores interpretando a periodistas como cómplices de la delincuencia organizada.
Los prejuicios sociales hacen que el tremendo impacto mediático logrado por Rolling Stone y su "entrevista" a Don Archivaldo pasen primero por un juicio de valor por dar voz a un delincuente, y luego se analice el discurso.
Nunca conoceremos la realidad pero se argumenta que ni se le ofreció un micrófono público a un prófugo, ni el objetivo del audiovisual era ser difundido como entrevista. Según la propia revista las imágenes tenían por objetivo dar fidelidad del testimonio del Chapo Guzmán.
El objetivo era fundamentar el guión para una película, además de un generoso (y gratuito) testimonio para un actor egocéntrico "atraído por lo que su gobierno califica como enemigo público". La captura del criminal seguramente apuró la decisión de sacar provecho del material disponible para la revista.
La vorágine mediática actual establece aprovechar los tiempos y espacios a disponibilidad, sin importar las formas y ningún medio periodístico fue capaz de lograr lo que una actriz con aparentes filiaciones al personaje, un insurgente de Hollywood y una revista especializada en música han conseguido.
El resultado encaja perfectamente con el surrealismo mexicano señalado por Breton, pero incomoda a diversas esferas públicas en los niveles político, informativo e incluso en el mundo jet set del entretenimiento.
Pocas voces han salido en defensa del fantástico recurso de Rolling Stone para posicionar un limitadísimo producto en términos técnicos, como lo que hoy se califica de entrevista y lo que el futuro documentará como uno de los mejores textos del "periodismo ciudadano" de la historia.
A diferencia de entrevistas históricas como Fallaci con Arafat, Viereck a Hitler o el mismo Scherer al Mayo Zambada, no fueron periodistas los que lograron el documento en cuestión. Si agregamos la versión de "Seaan Pen" (pronunciarse como el Chapo) que cuenta que las preguntas fueron estipuladas con antelación pierde aún más valor.
Pese a las cualidades de los periodistas mencionados y a los que también se les sugirieron respetuosamente algunos lineamientos sus entrevistados se apegaron a la máxima "tú pregunta lo que quieras y yo responderé lo conveniente", obteniendo en su mayor parte retórica ramplona y adocenada (nada distinto a lo que habló Don Archivaldo).
El control de contenidos, la banalización de la información y la inmediatez de los canales son hoy características informativas que rigen las agendas en los medios de comunicación, se transforma la realidad en espectáculo y se musicalizan crónicas para dar dramatismo.
La crónica (si hay que encasillarla en un género) de Sean Penn cumple con todas esas nuevas características del periodismo y supera a los medios de comunicación en su campo y con sus reglas. Seamos sinceros salvo contados medios con rigor que siguen estrictas líneas informativas la mayoría de los señalamientos son hipócritas.
Si en vez de Rolling Stone y Sean Penn hubiera sido The New York Times y Eric Lipton, los limitados criterios estarían aplaudiendo y el Pulitzer del 2016 sería ya indiscutible en la primera semana del año.
Puede existir escepticismo respecto a las conexiones entre el delincuente y la actriz, el trabajo no cuenta con rigor y el texto deambula más entre propaganda apológica al narcotráfico y una entrada de blog personal que tiene al autor como figura central en el texto.
Los medios manipulan una y otra vez a su conveniencia el ejercicio serio del periodismo que está más cercano del negocio que del oficio, la prensa no es solo sensacionalista es incluso especulativa y carece de códigos.
Porqué se deprecia entonces el valor del documento con tintes irónicos, que incluye referencias al pene del autor, a sus flatulencias, al tequila de la actriz y que incluso a impulsado la venta de camisas ¿Por su primicia, su plataforma, su oportunismo o por violar protocolos y convenciones socialmente aceptadas?
Creo que las críticas deberían centrarse en la irresponsabilidad del autor por "defender un oficio" del que el narcotráfico ha cobrado innumerables vidas, uno de cada tres periodistas asesinados en América Latina es mexicano y no hay que ser una ONG para dilucidar que en su gran mayoría se deben al crimen organizado, porqué entonces no mencionó siquiera esa responsabilidad al capo.
Creo que las críticas deberían centrarse en la irresponsabilidad del autor por "defender un oficio" del que el narcotráfico ha cobrado innumerables vidas, uno de cada tres periodistas asesinados en América Latina es mexicano y no hay que ser una ONG para dilucidar que en su gran mayoría se deben al crimen organizado, porqué entonces no mencionó siquiera esa responsabilidad al capo.
Sean Penn sigue siendo un actor interprentando a un periodista cuyo único mérito es ser el primero en lograr un valioso testimonio. La parcialidad y objetividad nunca han existido y la honradez con la que se aproxime un profesional a la verdad depende de sus principios, formación y el medio en que lo difunda.
Nos acercamos peligrosamente a una sociedad donde no solo son célebres los protagonistas, también los personajes fuera del cuadro y mientras los medios sigan fomentando esta conducta de industrias poderosas con vínculos comerciales, la prensa seguirá olvidando su ética.
Bajo la estricta y limitada definición en la que un periodista es un individuo que le dice a la gente lo que le pasa a la gente, sí en definitiva el mejor "periodista" en lo que va del año se llama "Seaan Pen".
11/06/2015
El Pozol de Barro
Se cumple una década del no disputado, pero celebre Pozol de Barro, un trofeo cargado de simbolismos que enfrentaría al FC Internazionale de Milano y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional chiapaneco.
El triunfo pactado se le otorgaría al ganador de cuatro de siete partidos, un formato lejano al fútbol y apegado al baloncesto del que el Subcomandante Marcos argumentó, su gente se sentía más cómoda jugando pese a ser bajitos.
Esto lo confirmarían años después los niños de la comunidad Triqui, otro pueblo originario del sur de México, famosos por jugar descalzos y ganar torneos infantiles de baloncesto en Europa y Sudamérica.
Pero sería el fútbol el deporte que diera notoriedad al zapatismo como vínculo humanitario con la realidad chiapaneca. De la mano o mejor dicho, de la voz de su elocuente líder rebautizado como Subcomandante Galeano en su última aparición pública.
En ese homenaje póstumo al intelectual proindigenista Juan Villoro, Marcos dejó de existir, "pensamos que es necesario que uno de nosotros muera para que Galeano viva", expresó montado a caballo, fumando su característica pipa y con un enigmático parche en el ojo derecho.
Rindiendo honores a otro rebelde asesinado por "el mal gobierno", retomó el nombre de Eduardo, el escritor uruguayo que viajó a las montañas del sureste mexicano y a quien el subcomandante pedía por correspondencia información sobre la posición en la tabla del Peñarol.
En el mismo texto se define como "un aficionado discreto, serio y analítico, de esos que revisan los porcentajes y los historiales de equipos y jugadores y pueden explicar perfectamente la lógica de un empate, un triunfo o una derrota sin importar cuál se dé."
Su rival, el Inter, recurría como el de hoy a Roberto Mancini para rescatarlo de la mediocridad. También como hasta hace muy poco Javier Zanetti era el dueño del vestuario junto con una legión sudamericana: Verón, Kily González, Cambiasso, Burdisso, Samuel, Pizarro, Recoba, Solari e Iván Córdoba.
Bruno Bartolozzi entonces director deportivo encabezó la comitiva iterista a los Caracoles, territorios de las comunidades autónomas zapatistas, lugares de autogestión y en donde cada acceso tiene inscrito la leyenda "aquí manda el pueblo y el gobierno obedece".
Además de uniformes a bastones negros y azules y cientos de balones, Bartolozzi llegó con 5000 euros que Mancini había acumulado en multas por indisciplina a su plantilla, que incluía a los caritativos Adriano, Materazzi, Stankovic y Mihajlovic.
La solidaria Milli Moratti, esposa del presidente Massimo Moratti fue la mente maestra detrás de la iniciativa que terminó con el subcomandante mostrando la casaca firmada de Pupi Zanetti, il capitano neroazzurro pagó de su bolsillo una ambulancia para los guerrilleros.
Los lazos fueron tan estrechos que los tanos instauraron en Chiapas, un proyecto especial de su fundación solidaria "Inter Campus" una cooperativa para el desarrollo sostenible del sistema educativo de las comunidades indígenas zapatistas autónomas.
El último reporte de Inter Campus tiene fecha de agosto de este año y se llevó a cabo en el Caracol IV de Torbellino de Nuestras Palabras, territorio autónomo zapatista de la región de Morelia y fue dirigido por un indígena, Adancito Bravo Rosales.
Más de 300 niños y 150 "padrinos" (capacitadores) han sido instruidos in situ de la mano del fútbol, apenas el año pasado recibieron en Ocosingo a la heredera de ($1.42 billones) la fortuna Moratti, Carlota siempre y desde niña ligada al Inter.
Aquellos siete juegos propuestos por la retórica revolucionaria de Marcos se disputarían en Ciudad de México, Guadalajara, Los Ángeles, Guantánamo, Milán, Roma y el País Vasco. Cada sede tendría una irreverente razón y una justa causa que respaldar.
El variopinto de peticiones deambulaba entre la libertad de presos políticos en México al apoyo de migrantes criminalizados en Europa. Solicitaba también al Inter hacerse cargo del pago de una inminente multa por vandalismo a la estatua genovesa de Cristobal Colón.
Pedía encarcelar a los "maleantes" del Minuteman Project y hasta tuvo renglones para los criminales del BBVA que evaden al fisco. Marcos, Galeano, Delegado Zero o Rafael Sebastián Guillén Vicente es un verdadero crack de las relaciones públicas.
Como vocero del EZLN invitaría al gran Diego Armando Maradona como juez central de su genial locura y que Jorge Valdano, Sócrates y Javier Aguirre completaran el cuerpo arbitral.
Todo terminó en el romanticismo de una postal de agradecimiento a don Massimo: "Con todo esto tal vez revolucionaríamos el balompié mundial y, entonces, tal vez, el fútbol dejaría de ser sólo un negocio y sería, otra vez, un juego divertido".
El 15 de octubre de 2013 Massimo Moratti decidió vender al club de sus amores al empresario indonesio Erick Thohir por 300 millones de euros para redondear su negocio, el subcomandante y el EZLN se quedaron con el juego divertido y su Pozol de Barro.
10/09/2015
Un roto para un descocido
El común manoseo mediático de posibles entrenadores para la selección mexicana mencionó a Marcelo Bielsa y Jürgen Klopp, de los mejores del mundo y conocidos por su metodología, que incluso sin trabajo desecharon la posibilidad de venir a dirigir al Tri.
Tras seis procesos mundialistas con el mismo resultado, parecen haberse agotado las fórmulas locales que sofocan a la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) que sirve como pararrayos para los dueños del fútbol mexicano, quienes decidieron apostar por un "forastero" como seleccionador.
Los antecedentes se limitan a la encomiable apuesta por César Luis Menotti (1991-1992) quien estableció las bases de México como una selección competitiva tras su momento más álgido, la suspensión del mundial de Italia 1990 por alineación indebida en un certamen juvenil previo.
Tras la catástrofe fue la primera vez que los "dueños" del futbol mexicano, la mayoría grandes empresarios encabezados por el gigante mediático Televisa salieron al mercado internacional a buscar un revulsivo.
Menotti dejó su impronta y luego el país tras una intempestiva salida que incluía a ataques desde la maquinaria mediática y un cambio de titular en la Femexfut. Meses después en una entrevista previa a asumir como entrenador de Boca Juniors, el Flaco Menotti calificó de "terroristas" a los dirigentes aztecas.
La segunda vez que México recurrió a un entrenador ajeno al mercado local fue con Sven-Göran Eriksson (2008-2009), el sueco venía de dirigir a Inglaterra en dos mundiales y fue la gran apuesta de Justino Compeán, directivo también de Televisa que hasta hace pocos meses aún fungía como presidente de la federación.
Compeán quería europeizar al Tricolor tras el fracaso en Alemania 2006 bajo las órdenes del argentino, pero formado en México, Ricardo La Volpe, quien fue el primero en la historia en completar un ciclo mundialista completo.
El desconocimiento del medio y la idiosincrasia del futbolista terminó haciendo imposible el trabajo de Eriksson. En una entrevista concedida a la cadena ESPN hace días, Miguel Herrera, seleccionador en Brasil 2014 afirmó: "En México hay que ir a buscar a los muchachos a los antros o ir a despertarlos para ir a entrenar."
Desde el Mundial de México 1970, la selección ha tenido seis entrenadores extranjeros quitando a Menotti y Eriksson, el resto fueron formados como directores técnicos en el país. México terminó echando al sueco tras perder por goleada en Honduras.
"Jorge Vergara, dirigente del Guadalajara (el club más popular del país) cuestionaba todas mis decisiones me llamó tonto, la injerencia de los directivos en el fútbol mexicano es total, incluso en los resultados." Escribió Eriksson en su autobiografía "Sven: Mi historia" (2013).
De acuerdo a un estudio del portal Mediotiempo (http://bit.ly/1jhzyzJ) de los 20 países con más apariciones en mundiales, México tiene la menor permanencia en el cargo de sus entrenadores solo detrás de Corea del Sur. La misma fuente señala por ejemplo, que Alemania ha tenido 10 seleccionadores en 85 años.
El colombiano Juan Carlos Osorio anunció esta semana de forma unilateral su convenio con la selección mexicana para el proceso mundialista de Rusia 2018, en un momento muy convulso del fútbol mundial donde Joseph Blatter es suspendido por el comité de ética del organismo que preside.
En esta telaraña de corrupción se señala a la Concacaf como eje transversal del Fifagate, en la confederación dónde México se considera "el gigante", los principales dirigentes del área son el blanco principal de la fiscal estadounidense Loretta Lynch, cabeza de la investigación.
Pese al panorama se efectuó la última Copa Oro que determinaba la clasificación a Copa Confederaciones. EEUU era vigente campeón y favorito, sin embargo el certamen arrojó errores arbitrales inverosímiles en beneficio de México, que llegó a la final tras polémicos y decisivos penales a su favor en cuartos de final y semifinales.
La gran final que se esgrime mañana en el Rose Bowl de Pasadena (92.542 aficionados) por un billete a Rusia 2017, ha dejado en las arcas de la Concacaf alrededor de 200 millones de dólares considerando la taquilla, derechos de televisión y publicidad estática, según estimaciones de la prensa.
El flamante nuevo entrenador de México "el profe" Osorio, presume que solo fue echado una vez de su cargo, curiosamente del Puebla mexicano. El colombiano culminó su vínculo con Chicago para fichar por el NY Red Bull, con Atlético Nacional para entrenar a San Pablo y lo volvió hacer con los paulistas para dirigir al Tri. Respeta tanto los procesos como la federación que ahora lo acoge.
Victor Vucetich, conocido como el "Rey Midas" por hacer campeones a todos los equipos que dirigió en México, fue designado seleccionador cuando tras solo dirigir un partido fue despedido Luis Fernando Tena, entrenador del equipo que ganó la Olimpiada de Londres 2012. Este a su vez llegó como bombero de José Manuel de la Torre que dejó a México al borde de la eliminación para Brasil 2014. Vucetich también fue cesado del cargo tras solo dos partidos en los que por nueve minutos el Tri estuvo eliminado. La nerviosa federación que perdería millones de dólares en contratos televisivos, ingresos publicitarios y de sus patrocinadores finalmente recurrió al cuerpo técnico del Club América (buque insignia de Televisa) para afrontar el repechaje contra Nueva Zelanda, el parte final fue de cuatro entrenadores en los últimos seis partidos del proceso.
La Femexfut y los clubes mexicanos compiten en lo económico con cualquier club o federación del mundo, pese a ello cualquier técnico comprometido con los procesos vería con reparo llegar al tricolor.
Osorio también ha encontrado resistencia de los entrenadores del fútbol mexicano y exseleccionadores, aparentemente la reacción obedece más a celos profesionales que a una crítica constructiva que olvida la fragilidad estructural que acompaña los tortuosos y a veces demenciales "procesos" mexicanos.
Juan Carlos Osorio afrontará finalmente lo que quería, un reto como seleccionador, pero tendrá que coexistir con una interdependencia de factores casi surrealistas que condicionarán su accionar. Por su parte la Federación Mexicana de Fútbol tendrá que mostrar casi una fe ciega en el entrenador para recuperar algo de credibilidad como institución y buscar el anhelado quinto partido.
Al final el acuerdo puede ser benéfico para ambas partes que en definitiva sin ser lo que buscaban pueden terminar encontrado lo que necesitaban. Un roto para un descosido.
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