7/18/2017

La improvisación mexicana


Retomemos el último proceso mundialista casi catastrófico con cuatro entrenadores en los últimos seis partidos. José Manuel de la Torre, Luis Fernando Tena, Víctor Manuel Vucetich y Miguel Herrera. El último de ellos pese a no llegar al quinto partido dejó una buena imagen en Brasil 2014. Parecía encaminado al nuevo proceso mundialista, sin embargo su temperamento lo llevó a golpear (o intentar golpear) a un relator crítico de su labor y entonces fue despedido. Incluso tras el escándalo un grupo de directivos dentro la Federación Mexicana de Fútbol apoyaban su permanencia, dividían culpabilidades con el cronista. 

Una prensa vilipendiada en un país donde es más peligroso denunciar un delito que cometerlo. Más allá de los vicios propios de la "nueva" prensa deportiva más cercana al espectáculo que a la información, el gremio lastimosamente se ha dividido entre porristas y detractores de la selección. No existen matices, si la crítica es argumentada y constructiva se toma igual que la peor verborragia. Estás con ellos o en su contra. 

Este "viceralismo" puede esperarse de los aficionados porque son más pasionales y menos analíticos, pero cuando directivos, jugadores y cuerpo técnico califican a todos de amigos o enemigos los ecosistemas se contaminan dramáticamente.

La credibilidad de la Federación Mexicana de Fútbol viene en decadencia con cada entrenador que llega y los procesos que en teoría deberían tener estabilidad considerando el nivel del área donde se compite y la cantidad de plazas en disputa por cada eliminatoria jugada, son tortuosos.

México además, es la única selección que juega como local en dos países y en términos marquetineros su mercado alterno es mayor en potencial en cuanto a su poder adquisitivo y fidelidad de plaza. Su peso histórico en la zona la hace participar únicamente de las fases finales en los clasificatorios. Ningún equipo juega tanto y tan seguido como la selección de México y aún así no encuentra la estabilidad que aparentaría ser sencillo encontrar bajo este contexto. Por si fuera poco se cuenta además con recursos de patrocinadores serios, infraestructura de primer orden y una liga atractiva, pero todo esto no parece suficiente para tener un ambiente laboral óptimo. 

Las decisiones desde la cúpula se vuelven pecunarias, no se concede tiempo al trabajo, no se desarrollan los talentos, se cortan procesos y se pierden generaciones enteras.  Julio Gómez, Balón de oro en el sub-17 que México levantó por segunda ocasión en el 2011, ha portado seis camisetas en 4 años y juega en el ascenso de su país cuando las figuras uruguayas y alemanas que enfrentó en el certamen ya juegan en Europa con contratos millonarios. Del equipo sub-23 que ganó los JJOO de Londres en 2012 se mantienen (y cuestionados) seis jugadores en el plantel de la Copa Confederaciones (sin contar a Oribe Peralta quien jugó como refuerzo). 

Lo que México ha obtenido en prestigio internacional se ha conseguido trabajando con la materia prima local jugadores y técnicos, con el puntual aporte de brillantes extranjeros. Pese a ello hoy los dueños del fútbol mexicano prefieren abrir hasta 9 los puestos a foráneos en la liga y se busca fuera del país cualquier elemento sin un nivel diferencial con el del potencial mercado local, se ficha cantidad y no calidad en la mayoría de los casos. Equipos con grandes recursos como Tigres, Monterrey o Cruz Azul derrochan fortunas cada seis meses y algunos adquieren derechos de juveniles extranjeros para incluirlos en sus registros de categorías inferiores para que en un futuro no ocupen una de las 9 plazas. ¿No sería ideal copiar el modelo de jugador franquicia de la MLS en vez de traer a probarse a decenas de sudamericanos cada temporada?

El Club Pachuca que recientemente trabaja mejor las fuerzas básicas es el modelo más próximo a culminar procesos con sus futbolistas desde las  categorías infantiles, aún así están lejos de los semilleros sudamericanos y europeos. 

Si bien el modelo económico actual ha traído beneficio al espectáculo de la liga, cada vez son menos los jugadores jóvenes consolidados en los equipos de primera división. Y los seleccionadores nacionales que nunca han tenido una vasta cantidad de elementos para formar cuadros altamente competitivos ahora incluso sufren para detectar jugadores en posiciones tan fundamentales como la de un delantero centro. 

México durante las últimas ediciones de Copa América (salvo la Centenario) tuvo que enviar selectivos alternativos para competir en el mejor torneo al que se tenía acceso después de una Copa del Mundo por "compromisos comerciales" con la Concacaf. Los mismos motivos hicieron desdeñar este año la Copa Libertadores, el torneo más prestigioso de clubes después de la Liga de Campeones de la UEFA. "El calendario se empalma con el nuestro (Liga y Copa) y las condiciones no son equitativas". Justificó Enrique Bonilla, presidente de la Liga MX.

El presente y futuro de generaciones se está comprometiendo cada que llega una evaluación contra equipos extranjeros (Libertadores, Copa del Mundo, Copa América o Mundial de Clubes). Tras la década de los noventa se ganó un prestigio a base de trabajo y poco a poco quedaron atrás las abultadas derrotas cada que los equipos mexicanos salían a competir. Hoy estás derrotas escandalosas regresan y los titiriteros del fútbol siguen pregonando "accidentes del fútbol" y justificando el inerte resultadismo cuando los números se tienen a favor.

No es normal que una selección juegue más de 20 partidos en una temporada, tampoco que se tengan que formar dos cuadros para el mismo verano, pero si llegara a ser necesario deberían existir protocolos sustentados en una estructura como recién ocurrió con Alemania. Tampoco es normal que los clubes jueguen cada fin de semana con dos futbolistas mexicanos y se busquen justificantes como la Ley Bosman. Mucho menos es común la multipropiedad o que las decisiones se tomen desde un despacho en una televisora. La prensa no es el enemigo por más que en sus filas existan porristas, divas y reventadores. Para los que crean que esta genera un ambiente nocivo para el trabajo de jugadores y cuerpo técnico deberían de viajar un poco y conocer como se vive el fútbol en Argentina, Brasil, Turquía o el Reino Unido. El jugador mexicano comienza a sentirse incómodo cuando es llamado a su selección porque apenas se sabe exigido.

La realidad es que México no está dentro de los mejores 10 equipos del mundo, pero tampoco por debajo del lugar 20. No hay nada nuevo en el fútbol las fórmulas están sobre la mesa: 

  1. Se apuesta al talento de jugadores excepcionales y se les pone por encima de todo, ojo primero hay que desarrollarlos.
  2. Se puede crear una estructura a largo plazo que con coherencia y evolución fundamente un equipo y su forma de juego. 
  3. Se puede operar exitosamente con el trabajo de un director técnico al que se le entregue control absoluto de la selección: logística, planeación y cancha. Desde el más mínimo detalle y se debe apostar fielmente por su continuidad.                                            Son tres formulas probadas con las que México se topó en Rusia 2017. Difícilmente se puede corregir algo a un año del mundial, menos aún con las tradicionales incoherencias de la Femexfut. Lo óptimo (no lo ideal) es continuar con Juan Carlos Osorio hasta Rusia y dejarlo trabajar con lo que sabe y dispone, que siga justificando su estilo donde las formas no importan (presume dos derrotas oficiales, un 7-0 y un 4-1) y a esperar que cuando llegue el cuarto o el esperado quinto partido (por casualidad), no les hagan otra inolvidable goleada por seguir improvisando.

7/07/2017

Todos para uno y uno para todos

4 equipos, 4 modelos (tercera entrega)

Cristiano Ronaldo es el mejor futbolista portugués de la historia. Figo y Futre coinciden, y tal vez si Eusebio lo hubiese visto en Francia 2016 hubiera cedido satisfecho el trono.  Siempre crítico de CR7 cuando lo rebasó como goleador histórico comentó: "Después de tantos años alguien más ha marcado esa cantidad de goles. Pero ahora es más fácil. Yo nunca jugué contra Liechtenstein o Azerbayán".

Así como lo entiende cada aficionado portugués, cada elemento convocado por Fernando Santos está consiente de su rol en la Seleccao das Quinas: Todos son un complemento de Cristiano. Que como en ningún lugar se siente el jefe. Es omnipresente en el juego y en el vestuario. En Portugal nadie lo critica, abuchea o le hace una mueca y CR7 responde centrando y rematando en la misma jugada. 

Sus compañeros lo potencian (y lo idolatran) y cuando él no está, como en la final de la Eurocopa se entregan al doble, corren como él, saltan como él y disparan como él. Desde Maradona no vi un equipo tan orquestado alrededor de un jugador como la Portugal de Fernando Santos o más bien la de Cristiano Ronaldo.

Portugal no es espectacular pero domina su sistema, entienden su juego y lo ejecutan con solvencia: juntan sus líneas, desgastan al rival y se saben capaces de generar dos o tres ataques por partido que usualmente resolverá Cristiano. En Francia 2016 solo ganaron un partido en tiempo regular. Si bien no está Benzema, Bale, Kroos o Marcelo.  Queda fútbol en los botines de Nani y Quaresma, y viene más en los de Bernardo Silva y Renato, pero es Cristiano la pieza fundamental del engranaje.

Ningún jugador se siente tan cómodo con los reflectores encima como él, si bien el protagonismo es de uno, la victoria es de todos y en una especie de dramaturgia francesa todos salen fortalecidos. Cada que Portugal sale al campo Cristiano dignifica el brazalete de capitán, pese a su rango de comandante, pero con su tropa se muestra humilde y vulnerable como en aquél video difundido por la federación lusitana donde conmovido agradece a todos el título europeo.

Recientemente y tras una desgastante temporada de 51 partidos donde ganó la Liga española y la Liga de Campeones. Cuando Lionel Messi preparaba su boda y los alemanes campeones del mundo recibían vacaciones. El D´Artagnan lusitano se calzaba los botines dorados y la elástica roja para jugar un torneo pecuniario inventado por un árabe y adoptado por la FIFA. A Portugal no le sobran trofeos.

Jugó su último partido con el Real Madrid el 3 de junio y el 18 debutó contra México en Rusia 2017. Una vez más Portugal, llegó hasta donde le dieron las piernas a Cristiano y luego los penales, la única instancia del juego donde Ronaldo ya no tiene influencia directa en sus compañeros. Eligió disparar el quinto. Bravo detuvo los tres primeros y vino el desenlace.

Al día siguiente un comunicado de la Federación Portuguesa, el hiperprofesional de Cristiano estaba excusado del partido por el Tercer puesto porque mientras se disputaba la fase de grupos se había convertido en padre, el regalo de sus mosqueteros fue el bronce del torneo. Trascendencia y consecuencia. Todos para uno y uno para todos.

7/05/2017

La persistencia roja

4 equipos, 4 modelos (segunda entrega)

Chile siempre ha contado con una fina materia prima lo único que hacía falta era un ebanista que eligiera la técnica precisa para pulir y tallar esa madera de forma artesanal.  La "generación dorada" no incluye a los referentes históricos de su fútbol: Elías Figueroa, Marcelo Salas e Iván Zamorano, los dos últimos abrieron el camino de esta brillante selección.

Marcelo Alberto Bielsa no es solo un director técnico más en Chile, es la esencia del momento más glorioso del fútbol chileno, más que la forma es el fondo, la base del método, la fórmula idónea que cambio no solo una mentalidad sino una actitud en aptitud.

Tras cumplir un proceso de tres años y medio que concluyó como máximo logro una clasificación a octavos de final en la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010, aún así  el proceso no deja de ser calificado como histórico por el gremio futbolístico chileno y resulta inolvidable para los aficionados. Bielsa es el punto de referencia de los triunfos cosechados por Jorge Sampaoli y Juan Antonio Pizzi.

No quito mérito a sus relevos argentinos que supieron interpretar el proyecto, darle continuidad y sumar su aporte. Pero la forma de interpretar el fútbol de Bielsa es única, cuida con pasión el mínimo detalle y gusta de controlar desde la infraestructura donde se entrena, hasta la alimentación de los jugadores. Algunos lo consideran una institución hiperprofesionalizada otros una fórmula destinada al desgaste del futbolista que no ha probado el éxito con títulos.

Es ahí donde la forma y el cómo dejan de lado el resultadismo ordinario que hoy demarcan los tiempos del fútbol. Los equipos de Bielsa son fieles a una idea transmitida a los jugadores que contagia a la tribuna, así se genera un estilo y se llenan estadios. Cuando se le invita a casa a Bielsa se le entregan las llaves de la puerta, del auto y de la recamara o simplemente dará las gracias de forma respetuosa y se despedirá.

Los once de la Roja se recitan como número telefónico desde Sudafríca. En algún momento hasta el minuto de los cambios y el sustituto era esperado. No hay rotaciones, no hay desdenes de jugadores internacionales que prioricen a su club, ni el más mínimo invento para cubrir "eventualidades" como aquella lamentable de Arturo Vidal y su Ferrari.

El entrenador tiene todo el respaldo de la Federación es absoluto, condicional y categórico. Es el máximo responsable del seleccionado y así todos lo entienden, en especial los jugadores: Bravo y sus centrales pretorianos, los carrileros incombustibles de siempre, el Rey Arturo, un medio creativo y las dos puntas intratables.

Son 42 los futbolistas que han jugado los últimos dos mundiales y dos copas América, el 60 % repitió al menos en dos torneos. Claudio Bravo, Mauricio Isla, Gary Medel, Gonzalo Jara, Arturo Vidal, Jean Beausejour y Alexis Sánchez los jugaron todos, no es difícil entender porqué se conocen de memoria.
Si bien han tenido tres entrenadores y algún nombre propio cambia por situaciones del fútbol los roles de cada elemento están más que claros, es una orquesta que interpreta el fútbol como sinfonía con la batuta de un director practico y disciplinado en que recae la responsabilidad de vincular cualidades y disponerlas de forma óptima en el terreno de juego. 

Si bien cuentan con argumentos  sólidos para resolver los partidos en 90 minutos es en los alargues donde han encontrado su zona de confort, cuando al resto le tiemblan las piernas, se le encogen los músculos y la saliva se atraganta. El futbolista chileno no duda y su persistencia (y la de sus entrenadores argentinos) explota su encomiable fortaleza mental y física. 

La persistencia chilena fue buscar al más estudioso alumno de Bielsa cuando se fue, la persistencia chilena fue el travesaño hecho tatauaje en la espalda de Mauricio Pinilla, la persistencia chilena fue el 7-0 en California, la persistencia chilena fue el Nacional de Santiago contra Messi y el Kazán Arena contra Cristiano, la persistencia roja no me caben dudas será en Rusia 2018.

7/04/2017

La escuela estructural alemana

4 Equipos, 4 Modelos (primera entrega)

La estructura alemana ha demostrado en un solo verano en qué consiste un proyecto en el fútbol asociación: detección del problema, planificación adecuada, óptima implementación y desarrollo sustentable. La evaluación vino con los títulos.

Tras fracasar en la obtención de su mundial en 2006 y sin tener un finalista en Liga de Campeones por un lustro. El ganador fútbol alemán sabía que requerían evolucionar si querían títulos de nuevo. Hay que considerar la humildad de un tricampeón del mundo para salir a aprender de los sistemas que entonces los superaban.

Hoy con los capitanes del flamente campeón de Brasil 2014 retirados: Philipp Lahm, Miroslav Klose y Bastian Schweinsteiger. Con sus mejores elementos de vacaciones Tony Kroos, Manuel Neuer, Tomas Müller, Mesut Özil, Mats Hummels y Jérome Boateng. Con sus máximas promesas lesionadas Leroy Sané y Julian Weigl (ambos 21 años).  Los alemanes tuvieron que formar 3 selecciones para el mismo verano: Mundial sub-20, Europeo sub-21 y Copa Confederaciones.

Ganaron con autoridad dos de los tres torneos (Europeo y Confederaciones). Su selección infantil que viene trabajando desde 2016 continuó su proceso en el mundial sub-20 llegaron a octavos de final y nadie lo considera fracaso sigue el proceso formativo, los juveniles se coronaron en el Europeo derrotando a los favoritos españoles con un plantel "incompleto" que cedió sus principales figuras Leon Goretzka, Joshua Kimmich, Julian Brandt, Benjamin Henrichs y Timo Werner al equipo que ganó la Confederaciones con una media de apenas 24 años.

Karem Demirbay, Shkodran Mustafi o Antonio Rüdiger que integraron el equipo de Rusia 2017 son algunos de los muchos jugadores de ascendencia inmigrante producto de la integración deportiva y articulada del 2007 impulsada por la Federación Alemana, fueron pieza clave en el equipo capitaneado por el "experimentado" Julian Draxler que con 23 años se convirtió en el jugador más valioso del certamen.

Se imaginan a Brasil sin Gabriel Jesús o la Argentina sin Paulo Dybala. Alemania pasó la estafeta sin dudarlo a Draxler cuando Mario Götze, el prodigio de Baviera y héroe del Maracaná se retiró de forma indefinida del fútbol por problemas en su metabolismo.

La abundancia de "cracks" en Argentina y Brasil donde por idiosincrasia "los mejores" son los que arrastran la pelota e inventan gambetas no se compara con la escuela teutona de técnica y movimiento, control y pase preciso, solidaridad con el compañero. Antes del mundial del 2006 fueron creados 366 centros regionales de futbol, todos ligados a la Federación o algún equipo de primera o segunda división. La idea era desarrollar el talento y convertir en futbolistas a miles de adolescentes.

Desde Matthias Sammer en 1996 no hay un  jugador de campo alemán en la tercia final del Balón de Oro. Pero tuvieron a Seeler, Beckenbauer, Müller, Rummenigge, Brehme y Klinsmann. Pasaron de Schumacher a Kahn y luego a Neuer; De Schuster a Matthaus y luego a Kroos. Son una fábrica de producción masiva con altos estándares de calidad. No tienen un Messi o un Maradona porque maquilan futbolistas no piezas únicas y artesanales.

Esos futbolistas son cobijados por clubes, ligas y federación que velan por su inversión, la protegen, fomentan y desarrollan. Emre Çan un todoterreno modelado a lo Beckenbauer y diseñado a lo Matthaus, previo a la semifinal de esta Confederaciones habló del Mundial sub-17 que en 2011 perdió contra México: " Sí perdimos ese juego en 2011, pero ahora, desde luego, queremos ganarles. Anoté un gol, concedimos un gol en tiro de esquina con una chilena y fue un juego muy desafortunado para nosotros”.

El Balón de Oro de aquél mundial infantil juega en la segunda división mexicana y pocos recuerdan su apellido, Emre Çan está tasado en 15 millones de euros y es indiscutible en el Liverpool de Jurgen Kloop, otro alemán que como entrenador fue pulido en procesos largos y pacientes que rompió la hegemonía del todo poderoso Bayern de Múnich con un bicampeonato para el Dortmund (2010/2011). 

Pese a fichar por el Liverpool y estar en la agenda de selecciones y clubes como el PSG y el Real Madrid, no es más el entrenador alemán de moda, el título pertenece a Julian Nagelsmann que con 28 años comenzó a dirigir al Hoffenheim y en su primera temporada completa al frente del equipo lo clasificó por primera vez a la Liga de Campeones. No es coincidencia que Joachim Löw tomara el relevo de Klinsmann, ni sus 102 victorias en 152 partidos al frente del equipo, Alemania ha tenido 8 técnicos en 85 años no hace falta mencionar que todos han sido alemanes.

En la mente del verano teutón quedan postales como la del arquero Julian Pollersbeck sacándose de la media izquierda la información de los tiradores ingleses en los penales de las semifinales de la Euro juvenil, una imagen que dio la vuelta al mundo infiriendo el trabajo de los cuerpos técnicos de la Mannschaft. 

Igual de brillante fue la actuación de Leon Goretzka ante México en semifinales de Confederaciones cargando sin complejos el dorsal de Kroos e igualándolo en funciones y protagonismo. Timo Werner de la línea de ensamblaje de centros delanteros, debutó en marzo con la selección mayor y culminó su temporada de 21goles en la Bundesliga con el botín dorado de Rusia 2017,  tres goles en seis partidos.
La famosa frase testimonial de Gary Lineker dedicada al fútbol alemán parece quedar corta ante una realidad factible de un escenario ficticio, uno donde los alemanes se presenten algún día en un mundial de mayores con un plantel sub-23 y lleguen hasta semifinales, evidentemente perderían contra su selección mayor.

3/23/2017

Gatos pardos


 Todas las profesiones cuentan con códigos deontológicos que rigen a nivel ético los lineamientos mínimos indispensables para desarrollar una actividad con competencia y calidad. Algunos son públicos y reconocidos como el juramento hipocrático, otros no están escritos, pero existen y marcan el estándar.

La mayoría son aprendidos durante la formación académica, en otros casos los jóvenes profesionales los van adquiriendo a nivel empírico o tras los consejos de los expertos. Recientemente nos enteramos que la persona que sustrajo los bienes del Jugador Más Valioso del último Super Bowl es un miembro de la prensa mexicana.

De inmediato los golpes de pecho de nuestra crítica y sensible sociedad, se abochornó con los hechos y prepararon la hoguera pública. Después uno o dos medios soltaron la bomba conceptual “el reporfan”. Poniendo en la misma bolsa a dicho delincuente, porque es un ladrón un bandido,  y a los reporteros-fanáticos que aman su profesión.

Vivimos en un mundo donde muy pocos tienen la suerte de ejercer su actividad donde los demás buscan diversión. Donde la pasión se convierte en motor de la creatividad y la emoción es el detonante de las crónicas más memorables. No podemos exigir a un periodista deportivo separarse de sus placeres más inherentes.

Esas enciclopedias de datos e información que escuchamos en algunos medios son fanáticos del deporte, porque no hay otra manera de conocer tanto que implicarse en ello, sin pasar horas mirándolo y años estudiándolo. Y en esta profesión como en cualquier otra, son esos conocimientos los que le dan un salto cualitativo a un texto, una fotografía o una transmisión.

O aquél relato maradoniano de Victor Hugo Morales no fue hecha por un fanático o Guy Talese no amaba el boxeo para lograr transmitir su pasión en sus textos. Califiquemos entonces como ladrón al sujeto y no le pongamos etiquetas nefastas. Porque sus códigos no existen y haría lo mismo si cubriera la fuente política y lo invitaran a la Casa Blanca.

El periodismo en general y el deportivo en particular viven una crisis y como toda actividad son un reflejo de la sociedad en que se desarrollan. Hoy es más criticado un reportero fanático que cubre su fuente, que una exparticipante de concurso de belleza que pasa la puerta de un set de televisión y mágicamente se transforma en periodista.

Se levantan juicios de valor sobre los reporteros fanáticos y se juzga poco al exdeportista que es incapaz de transmitir una idea y articular dos enunciados con sentido frente a un micrófono. Si bien su experiencia es fundamental para ayudarnos a entender contextos, están lejos de ser comunicadores.

Por eso los Valdano, Latorre y Gómez-Junco son valorados en un mundo de “Payasistas deportivos” y “Periodistas depordivos”. Porque su pluma y elocuencia es mejor que la de supuestos profesionales de la comunicación y a la que adhieren la experiencia en el campo, concentraciones y vestidores.

Esos reporteros sin seguidores y sin nombre que hoy se critican, son presa de plagio por las exmodelos que el sistema impone y que un día hartas de ser interpeladas (con razón) e insultadas (sin sentido), conciben una ONG para luchar contra la violencia de genero. Cuando a cuadro o en tinta derrochan sexualidad y exhiben una enorme falta de conocimientos.

Abanderados del “periodismo gonzo” donde el portador de la historia se convierte en parte de ella, cuando la esencia del periodista es escuchar sobre el hablar y leer sobre el escribir. La información es un derecho no un espectáculo. Y son los periodistas y reporteros con su pasión los que lo logran.

Hoy es innecesario pasar años en la facultad de periodismo o comunicación si se accede a los medios con la carrera de derecho bajo el brazo en el mejor de los casos, porque también se consigue tras un concurso de belleza ¿A usted le gustaría ser operado por un ingeniero o que su dentista fuera arquitecto? Se requiere un grado de especialización para ser un profesional.

No se puede distinguir entre profesionalismo y ética son conceptos homogéneos, distingamos entonces ¿qué le hace más daño al periodismo deportivo? un reportero con pasión o la espectacularización del deporte. Distingamos entonces entre delincuentes y reporteros fanáticos. Distingamos entonces entre profesionales y protagonistas. Distingamos entonces porque no todos los gatos son pardos.